Sueños de cartón sobrescriben las neuronas de su cerebro.
Se convierten en papel mojado, reciclado, arrugado, cortado, quemado, ...
sus ojos se pierden en horizontes desterrados por la savia maldita de este mar
que siempre nos observa y nos recuerda que nunca podremos salir de aquí.
El sol agita nuestros cuerpecitos de algodón.
Me refugio en sombras y sigo siendo un transeúnte más.
De vez en cuando miró el mar y sus ojos sudan intrascendencia.
Sunday, June 18, 2006
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