Tuesday, December 27, 2005

Gélido haiku

Es, invierno es:
hielo atardeciéndome,
sombra y olvido.

Monday, December 26, 2005

Silla azul, cielo ...

Estoy un poco harto de estar sentado en esa silla azul, giratoria y con cinco puntos de apoyo sobre ruedas. Hay dos cosas que no soporto, primero y más importante, creo que no hay derecho a que alguien incapaz de saber qué papel está jugando en el mundo sea el que tome las decisiones sobre la rutina diaria de tantas personas, entre ellas mi yo superviviente (confusa razón, pero comprensible). El segundo motivo es más bien un tema físico, eso de levantarse a las siete de la mañana para ducharme, afeitarme, preparar el café y que brote de forma fulgurante por toda la cocina, desayunar un poco, preparar las cosas que uno debe llevar siempre encima, salir en busca del coche y …. Ah sorpresa, todavía no estoy vestido, desnudo y con un frío que arruga la piel y te hace empequeñecer hasta el punto de desaparecer. Vuelta atrás, nos vestimos (yo y mi otro yo) y cogemos de nuevo las cosas que uno debe llevar siempre encima más la cartera, el mechero, el paquete de tabaco, las llaves del coche, las llaves de casa y unas monedas para tomar otro café cuando llegue a donde tengo que llevar.
Al final no hay alternativa, estoy sentado de nuevo en esa maldita silla azul, deberé asumir que es una situación irremediable … el cielo sigue estando en el exterior. Cielo ...

Friday, December 23, 2005

Lista de Nadal (Navidad)

Llego el momento de hacer balance y lanzar a la red la lista de compra más votada, momentos indispensables, discos preferidos, grupos de inconscientes, goles anulados, acuerdos políticamente incorrectos, la canción del año, los productos tan innecesarios que se han convertido en imprescindibles, lo que más se ha llevado entre las jovencitas (nicho de mercado a tener en cuenta puesto que dentro de unos 50 años serán jubiladas y consumidoras impulsivas), etc. En este espació, lo siento, no habrá lista de Nadal sobre el 2005.

Thursday, December 01, 2005

Sí, no encontré a Wally

Me dirijo impaciente hacia aquel lugar en el que ya nos habíamos encontrado en una ocasión. Al llegar voy asimilando que ha pasado mucho tiempo, no soy capaz de reconocer el decorado y ni tan sólo estoy seguro de poder recordar tus facciones. Por tu nariz te reconoceré, pienso en un arrebato de lucidez. No, por tus patillas encadenadas y tu jersey que le robaste a Wally (sí, ese que todo el mundo busca dónde está) en un concierto de música alternativa (sí, en esos eventos en que se alterna la buena música con la insoportable conjunción de notas descafeinadas y, por supuesto, desafinadas). Sigo esperando y voy asimilando que existe la posibilidad de tu incomparecencia: demasiados compromisos, ya no pertenezco a ese mundillo de zambomba progresiva y sótanos mal olientes con altavoces (sí, la vida de anacoreta es mucho más reconfortante), simplemente un olvido, tienes que concretar un insulso artículo de prensa (sí, hoy en día a cualquiera lo ponen delante del ordenador y ya se cree capaz de crear opinión), ... Asimilo rápido que mientras uno espera, la capacidad de desarrollo de planteamientos mentales aumenta de forma geométricamente proporcional al tiempo que uno le dedica. Tras un rato de meditar la situación me convenzo que ha sido un error venir hasta aquí y que tengo mil cosas mejores que hacer y que no sé el motivo de esa impaciencia ... es indiferente, te encontraré entre la multitud y no te saludaré...Haré como todos: te señalaré con el dedo y grabaré un sonrisa sarcástica en mis labios