...También caen las lágrimas de los algarrobos
y una flauta escupiendo madera altitonante
y la lascivia se esparce por conocerte,
a ti, que aún no eres nadie.
El rostro que te pertenece
se halla dibujado en alguna distancia.
También llueve hacia arriba cuando el sol revienta
y una piedra muerta en todo su esplendor
y el anhelo deviene absoluto, imposible…
El ajuar de la vida es ínfimo
comparado con ese destello ininteligible
atrapándose a sí mismo; tan sólo a sí mismo.
También hay sufrimientos sempiternos
y una calle obviando su transparencia
y la llave de la reina de la noche:
…der Hölle Rache kocht in meinem Herzen.
Alegorías,
sin más,
sobre un pentagrama.